Mientras se resquebraja la pintura

Con la frase “esto es una imagen y no una fotografía” como respuesta a las cuestiones del formato de sus fotos durante su formación académica, Julie Hascoët define la fotografía como imagen glorificada.

En sus series fotográficas, Hascoët extiende la obra al montaje de ésta, formando así un discurso a partir de una fotografía en conjunto con otra. El formato, por otra parte, responde al lugar físico de la exposición. Con ello, la artista pretende generar un “intento” de unidad a partir de fragmentos que sirven como base para comprender la organización de las piezas como un acto de resistencia, como partes de un cuerpo que se vuelven a juntar; formando un Frankenstein que se recompone con y dentro de la imagen.

En el trabajo de Hascoët, egresada de la escuela de fotografía de Arles, existe una relación entre imagen y reliquia, entre la foto y el resto. Un tema constante en su obra es el presupuesto filosófico sobre la manera en la que todo se degrada y termina por ser ruina; dejando sólo los restos que, sin desaparecer, pierden la fuerza de lo que alguna vez tuvo forma y nombre. Sin embargo, no todos los restos son ruinas, y para la artista es importante diferenciar el resto, algunas veces humano u orgánico, de la ruina.

Los restos y la fotografía, por lo tanto, conforman símbolos de desaparición y resistencia, refiriendo a algo que ya no existe. Las ideas de la obra en torno a la degradación están ligadas a la vanidad, pues en ella está implícita la evocación a la descomposición. Cierto tipo de restos, como los humanos, dependiendo del contexto, pueden transformarse en una reliquia, volverse sagrados. La obra de Hascoët, atraída por su realidad desgastada, aborda esta “sacralización” de los restos. Por ejemplo, en una de las series más tempranas de la artista Vanitas Remix varias prótesis son replanteadas como elementos que relacionan la vanidad con la enfermedad y, a su vez, con reliquias sagradas. De igual manera, Hascoët trabaja con flores de plástico como una evocación de la degradación de la naturaleza al tratarlas como prótesis artificiales de la naturaleza.

A Hascoët le interesan los estudios que Albert Speer (1905-81), el arquitecto oficial del régimen Nazi, realizó y que pretendían edificar una sociedad a partir de las ruinas romanas, pues estas mostraban el poderío de un imperio desaparecido. Speer proponía que los escombros son un desperdicio industrial del proceso de construcción y de-construcción, pero que la ruina es diferente al resto, se vuelve monumento, recuerdos de una época que la glorifica, simbólicamente distinto a lo que representa el escombro.

La experiencia de trabajar en México replantea el proyecto de Hascoët quien se formula nuevas cuestiones en torno a éste nuevo pasado, que si bien le resulta exótico, influye en la recomposición, el acomodo, y la crudeza que busca en sus imágenes. Sin embargo, la artista reconoce la universalidad de la ruina y su relación con la iconografía de los restos a través las ideas de Aby Warburg (1866-1929), historiador alemán que realizó investigaciones alrededor de la posteridad de los íconos a través de la memoria humana. Su Atlas Mnemosyne presenta una serie de imágenes de múltiples culturas a través del tiempo, asociadas visualmente por sus relaciones formales. La importancia de éste universo fotográfico residía para Warburg en su acomodo, un poco como para Hascoët, en el orden de las imágenes, en la reorganización de este mundo fragmentario, que busca recrear un todo.

Para Hascoët, el principio es aquello que se queda luego de desgastarse, lo que carece de nombre. El pasado, la historia y la religión en México son puntos que la artista investiga en sus imágenes. Es así como mesas, lavabos, una cama deshecha o un santo forman naturalezas muertas que son parte de la vida diaria, presentes día a día, descomponiéndose o mutando en su uso. Al final, se convierten en deshechos que se degradan sin ser tomados en cuenta. Hascoët lleva a cabo una búsqueda continua y al tiempo imposible intentando crear una “unidad” a partir de fragmentos, si acaso esta unidad existe es en la actitud y la tenacidad con la que, cámara en mano, registra y resiste al mundo.

Patricia Martín, sept. 2012